Luke Cage

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Previo a su aparición en Jessica Jones (Melissa Rosenberg, 2015), muy pocas personas conocían al personaje de Luke Cage. El primer cómic del superhéroe no encapuchado de Harlem, que posee fuerza sobrehumana y cuya piel es a prueba de balas, surgió a principios de los setenta, siguiendo la moda impuesta por Pantera Negra, el primer superhéroe negro de Marvel, cuya primera aparición fue en Los cuatro fantásticos, volumen 1, número 52 (1966).

Ambos cómics iniciaron siendo escritos por hombres blancos, en gran medida inspirados por las películas de blacksploitation, que a su vez fungían simultáneamente como símbolos del black power y como una herramienta para perpetuar estereotipos sobre las comunidades afroamericanas. Pero lo que inició como un esfuerzo por atraer a una clientela más diversa actualmente se ha convertido en un conducto poderoso para hablar sobre el lugar que ocupan comunidades afroamericanas dentro de la sociedad estadounidense. El mejor ejemplo de esto es la nueva edición del cómic Black Panther (2016 a la fecha) que fue escrita por el periodista Ta-Nehisi Coates, un ganador del premio MacArthur que ha escrito extensamente sobre las experiencias de las personas de color en Estados Unidos, y dibujada por Brian Stelfreeze.

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Aristegui y los medios digitales

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No fue hasta hace un par de años que me di cuenta de que mi mundo virtual era una burbuja, resultado de mi partida de México o de la ausencia de elecciones. A veces, por esta burbuja, se me olvida hasta que un familiar lejano publica comentarios pro PRI. Entonces me doy cuenta que no todos mis “amigos” en Facebook repudian al gobierno actual, o creen en la igualdad de género, el derecho a la libre expresión, el derecho al aborto, o el matrimonio homosexual (aunque al parecer hasta Enrique Peña Nieto cree que los homosexuales tenemos derecho a casarnos).

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Los 8 más odiados

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Los 8 más odiados (The Hateful Eight, Quentin Tarantino, 2015) es una obra maestra del suspenso. En particular gracias a la música y a que se desarrolla en uno de los ambientes más hostiles y aislados que el ser humano haya conocido (Wyoming post Guerra Civil). Los diálogos característicos de Tarantino funcionan mucho mejor en esta cinta que en otras. ¿Será que el mismo género hace esperar actuaciones y diálogos aparatosos que en cualquier otra cinta se sentirían sobre actuados? En realidad, esta película funcionaría igual de bien como una obra de teatro: el escenario es reducido –casi todas las escenas en Los 8 más odiados se desarrollan en lugares cerrados; Tarantino logra crear una claustrofobia que inclusive se siente en su formato original de 70mm–, hay pocos personajes y todas las entradas y salidas siguen sus cánones.  Claro, si esto llegara a suceder algún día, los espectadores de primera fila tendrán que usar impermeable, a menos que se eliminen las escenas de vómito sangriento explosivo que caracterizan la segunda mitad de la cinta.

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